Me enojas tanto. Confié en ti, como lo hice con ella, y me traicionaste. Pero fui una ilusa. ¿Porque siempre soy yo la traicionada?
Tal vez no sirvo para eso de ser la traicionera. Quien sabe. Pero a ti siempre te vi como realmente eras. Egoísta. Pero jamás me preocupe en si me traicionarías, por que sabía que el no lo haría. El no traicionaría a su mejor amigo, ese amigo que está enamorado de ti.
Me equivoqué. Si lo traiciono, le rompió el corazón, me lo rompió a mi. Y tu te saliste con la tuya. Porque desde un principio hiciste lo imposible para separarme de el. Me mentiste, me contaste una y mil historias falsas sobre el.
Pero yo ya sabía que lo harías, por eso jamás te conté nada sobre nosotros. Jamás te tuve la que confianza que se le debería de tener a una amiga. Pero tu te lo ganaste.
Y de todos modos, ahora estoy yo aquí, pregonando mi sufrimiento. Porque te sufrí, si. Aun cuando no te conté sobre nosotros, si me reí, contigo, te escuché, te apoyé. Reí contigo tanto...
Pero no cometí el mismo error. No te alejé de mi, ni te odié. Por que el odio, aunque a veces es reconfortante, hace tanto daño. Y no quería volver a sufrir lo mismo.
Por eso continué contigo, apoyándote, riéndome contigo. Pero no como antes. Te di tan poca importancia que lo resentiste.
Tu enamorado, en cambio, se dio cuenta de el daño que le estaba haciendo a su mejor amigo al estar contigo. Y terminó contigo.
Tu me contaste que no me querías hace daño y lo mandaste el diablo. ¿Por qué me mentiste? No lo sé.
Y aquel que sufrió, fue su amigo, porque tu, su amada, le había dejado de hablar, perdió tu amistad y el no había tenido la culpa.
Fueron dos ciegos y egoístas enamorados.
RachiiL.
-xo-
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